miércoles, 31 de mayo de 2017

Un Cacique intrépido



   En las montañas de Caracas y los Teques se escucha un grito de guerra “ Ana Karina Rote, Aunicom Paparoto Mantoro, IToro Manto” que en lengua caribe quiere decir “Solo nosotros somos gente, aquí no hay cobarde ni nadie se rinde, esta tierra es nuestra” un grito que caracteriza al cacique Guaicaipuro jefe indígena de las Tribus de Caracas y los Teques teniendo a su cargo 6 caseríos de esa región, quien nació un 8 de diciembre del año 1530.

   Con tan solo 20 años se convirtió en jefe de esas regiones ya que era de confianza del Gran cacique Catuche y desde la invasión colonialista defendió sus tierras con intrépida valentía.

   En 1561 asaltó la mina de oro de los Teques junto a Paramaconi cacique de la tribu Taramainas donde dio muerte a los españoles que allí habitaban, ese mismo años crea la alianza estratégica con todos los caciques de la región conformado por los Jefes indígenas Baruta, Naiguatá, Chacao, Aramaipuro, Guaicamacuto, Paramaconi, Terepaima y Chicuramay quienes en sus emboscadas lograrían derrota a Francisco Fajardo en el Collado, destruyendo la expedición de Narváez en los altos de las montañas que venían en auxilio de fajardo. Fue tal su valentía y empuje que por años los invasores colonialistas nos se atrevían a pisar sus tierras.

   El cacique Guaicaipuro se casó con una insigne y valerosa mujer, Urquia. Cuenta la leyenda que el piache de su tribu reunió a las 200 doncellas indígenas mas hermosas del lugar para que Guaicaipuro las desposara cuando asumió su liderazgo, sin embargo él ya enamorado de Urquia, con gesto de amor y caballerosidad dijo ”Mi Urquia vale por todas” desposándose con ella para tener como primogénito a Baruta que luego asumiría el liderazgo cuando a asesinan a Guaicaipuro.

    Fue así cuando Francisco Infante, Alcalde de Caracas para la época junto a 25 hombres prendieron fuego al bohío del cacique, Guaicaipuro caía entre el fuego y la espada del enemigo, pero él aun así seguía luchando. Los gritos y tambores retumbaron por todas las montañas y desde ese momento su grito recorre Venezuela.

    Luego de su muerte su esposa organizó un funeral de 8 días cantando triste cantos a su gestas junto a flautas que entonaban el himno de los muertos.


   La sabiduría popular cuanta que Urquia levanto el penacho de tres lumas rojas que pertenecían a Guaicaipuro y se las colocó a su hijo Baruta diciéndole “ Estas plumas rojas son el símbolo de la sangre de tu padre y de tu pueblo derramadas por el invasor que vino a arrebatarnos nuestras tierras. Defiéndelas con honor” fue así que Baruta tomó el lugar de su padre resistiendo en las montañas, defendiendo el honor de Guaicaipuro y de un pueblo libre. 



Por Laura Peña Betancourt


No hay comentarios:

Publicar un comentario