miércoles, 9 de julio de 2014

La creatividad y el amor se fusionan en la juguetería tradicional con sello venezolano

Tradición, cultura e historia, reflejan los coloridos carritos, trompos, perinolas, gurrufíos, rompecabezas, marionetas y caballitos de San Juan, del artesano y juguetero, de San José de Guaribe, estado Guárico, Cona Agustín, quien junto a su compañera, Yelitza Barreto, ebanista y juguetera, se dedican a este arte de crear piezas lúdicas tradicionales en su hogar, donde reúnen a vecinos, amigos, jóvenes, niñas y niños de su comunidad.
Estos dos creadores cada día luchan al igual que otros jugueteros y jugueteras del país, por darle una sonrisa a los más pequeños de la casa, y hacerle frente a la invasión de productos exportados que aluden al consumismo compulsivo, cargados de estereotipos y propiciando alarmantes comportamientos de agresividad y antivalores en nuestros hijos e hijas.
Frente a este escenario, sí existen alternativas y una de ellas es la mirada de Cona Agustín, con la elaboración de elementos lúdicos que resaltan los valores propios de la tradición venezolana que a lo largo de 20 años viene ejecutando en el área de la madera, y 17 años, dedicado a la juguetería.
“Ser juguetero es la esencia del ser humano, ya que nunca dejamos de ser niños aunque ya no tengamos esa edad. Es una inspiración diaria y me relaciono con jóvenes y niños a través de su sonrisa, reflejarnos en ellos, en ese yo, verlos a veces incluso llorar por un juguete, significa mucho para un juguetero”, indicó el artista.
Aseguró que la juguetería lo hace soñar e indicó que “cada vez que hacemos un diseño nuevo es porque estamos en un constante sueño, y por eso es necesario que también incentivemos a los niños y niñas a ser parte de ese sueño”.
Agustín preciso que la invasión, es el mismo sistema del cual “nos estamos deslastrando y con el proceso revolucionario, estamos tratando de incorporar al niño directamente para que sea quien elabore su propio juguete”.
Aunado a eso, dijo que “es sabroso ver una de estas piezas en varios espacios donde hacen vida los niños y niñas, elaboradas por cualquier artesano juguetero del estado Mérida, o del estado Guárico, de Trujillo, de cualquier rincón del país”.
También destacó que es necesario la participación de los jugueteros nacionales en las escuelas, al tiempo que señaló que realizan talleres.
“La casa se ha convertido en una escuela de pintura, de la construcción de juguetes y a enseñarlos a utilizar las herramientas. Se trata de convertirnos en maestros y acondicionar nuestros espacios en centros educativos para estos niños y niñas”.
Una juguetera enamorada de su oficio
Por su parte, Yelitza Barreto expresó que el ser juguetera se debe al amor por los niños. “Este es un oficio que venimos desempeñando mis hijos, mi pareja y yo, de una forma amorosa por ver cada instante a esos niños y niñas con un juguete venezolano en sus manos, confeccionados por nuestra familia”.
Agregó que es de suma importancia que los creadores en esta disciplina, se avoquen al sector educativo del país. “Compartir estas experiencias desde la educación inicial para que los pequeños se interesen por los juguetes artesanales tradicionales”.
Asimismo, expresó que este mes (julio) se celebra el Día del niño y “es fundamental que este día instalado comercialmente, tiene que verse de otra manera”.
En tal sentido, es celebrar todos los momentos de la vida con niños y niñas de la patria, junto a estos hombres y mujeres que poseen un don especial en construcción de piezas lúdicas, y que desde el Centro Nacional de Artesanía, en sus diferentes tiendas, así como en otros espacios acercan al niño con el quehacer tradicional y artesanal que se produce en nuestro país.


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