viernes, 5 de julio de 2013

POLÍTICA PORTUARIA DE LA REVOLUCIÓN

Rafael Flores*
La política portuaria que adelanta la Revolución Bolivariana no tiene nada de revolucionaria, no se corresponde con sus planes en ejecución, para incrementar la producción agrícola, ni con acuerdos como los de Petrocaribe. En realidad, la política portuaria obedece al empuje inercial de la política comercial que el imperialismo impuso a la IV República, de país productor sólo de petróleo e importador de todo cuanto consume, de manera que, destina sus recursos sólo para ampliar y modernizar puertos existentes y concebidos para la importación, como La Guaira y Puerto Cabello.
Para fomentar la producción nacional, especialmente de alimentos, Venezuela necesita un nuevo diseño de su sistema de transporte. En tal sentido, la Revolución ha emprendido cambios importantes, en la construcción de nuevas vías para ferrocarriles; sin embargo, el cambio más importante que exige el sistema de transporte es en los puertos. Venezuela necesita muchos puertos pequeños, para aprovechar las facilidades que ofrece el Mar Caribe para el transporte, a lo largo de a su extensa costa marítima y las que también ofrecen sus vías fluviales, para acceder a extensas regiones del país, escasamente pobladas, y trasportar productos nacionales, especialmente agrícolas, desde estas regiones,  hacia los centros densamente poblados, bajo un régimen actualmente inexistente, que otorgue facilidades al transporte acuático de cargas nacionales en cabotaje; no como sucede en el presente, cuando aún están vigentes dificultades creadas durante décadas, para acabar, como en efecto acabaron, con el transporte marítimo y fluvial venezolanos de cabotaje.
Hablamos de nuevos puertos, pero se trata del rescate de localizaciones portuarias que sirvieron durante siglos al comercio exportador y al cabotaje de la Venezuela agrícola y previa a la era de la Venezuela petrolera. Como una excepción a esta mi opinión, que privilegia un gran número de pequeños puertos para el transporte de cabotaje,   estimo necesario puntualizar que: la región capital venezolana necesita un gran puerto, alterno al de La Guaira, con capacidad para atender las necesidades actuales y futuras de la población del Distrito Capital y del Estado Miranda. Resulta inexplicable, que los planificadores no hayan interpretado esta necesidad, luego de los acontecimientos naturales que ha sufrido el Litoral Guaireño desde 1999 y frente a las dificultades topográficas para la vialidad  entre Caracas y La Guaira.  
El anuncio que hizo el Presidente Maduro, acerca del proyecto de una nueva vialidad, hacia el litoral guaireño, es motivo para insistir en la necesidad de otro puerto para Caracas y advertir que: El Puerto de La Guaira no puede crecer, para el aumento de los volúmenes de carga que demandan el Distrito Capital y el Estado Miranda. Por otra parte, resulta insoslayable la vulnerabilidad del Puerto y de la vialidad hacia Caracas, por los deslizamientos en las fuertes pendientes de la Serranía que se eleva frente a ambos, vulnerabilidad que se agrava, con el incremento que se aprecia en la velocidad de los vientos que azotan al litoral venezolano. Caracas y Miranda necesitan con urgencia un nuevo puerto; Carenero es su localización natural, ideal e histórica.
*capitán de altura y productor agrícola  
eveliseyrafael@hotmail.com

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